Escuela de Hipnosis Regresiva

Hipnosis para la depresión: cómo se trabaja desde la Hipnosis Regresiva

La Hipnosis Regresiva permite profundizar en emociones, memorias y experiencias que pueden seguir activas en el presente, para comprenderlas, trabajarlas e integrarlas desde otro lugar.

Por Martín Bodelón · Hipnoterapeuta y director de la Escuela de Hipnosis Regresiva · Más de 15 años de experiencia

Cuando una persona llega a mi consulta atravesando una depresión, no parto intentando encontrar inmediatamente una causa.

Primero necesito comprender qué está viviendo.

Cómo se siente. Desde cuándo. Qué estaba ocurriendo cuando comenzó. Qué ha pasado antes en su vida. Qué ha intentado hacer para estar mejor. Qué entiende racionalmente de lo que le sucede y qué siente que, a pesar de entenderlo, sigue sin poder mover.

Porque muchas veces una persona comprende perfectamente lo que le ocurre.

Sabe de dónde puede venir una parte de su tristeza.

Ha hablado de su historia.

Ha pensado mucho.

Ha intentado cambiar.

Y aun así siente que algo sigue ahí.

Ahí es donde, para mí, empieza a tener sentido profundizar.

Con Hipnosis Regresiva podemos abrir un espacio diferente para explorar emociones, recuerdos, sensaciones, imágenes y experiencias que pueden seguir teniendo una carga en el presente.

No para buscar una explicación espectacular.

No para encontrar obligatoriamente “el trauma”.

Sino para acercarnos a aquello que todavía está activo en el mundo interior de la persona y poder trabajar con ello.

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La depresión no siempre se comprende solamente desde la mente racional

Hay experiencias que podemos entender perfectamente con la cabeza y que, sin embargo, siguen teniendo un peso emocional.

Una persona puede saber que una relación terminó hace años y continuar sintiendo abandono.

Puede entender que aquello que ocurrió en su infancia no fue su responsabilidad y seguir cargando culpa.

Puede saber que hoy está segura y continuar reaccionando internamente como si algo todavía pudiera ocurrir.

Por eso el pasado me interesa en la medida en que sigue teniendo una presencia en el presente.

No se trata simplemente de volver atrás.

Se trata de comprender qué quedó asociado a determinadas experiencias, qué emociones siguen activas y de qué manera todo eso puede estar influyendo en cómo la persona se siente, se relaciona consigo misma o responde hoy frente a la vida.

¿Qué buscamos trabajar cuando una persona llega con depresión?

No parto de la idea de que toda depresión tenga una causa única.

La experiencia humana suele ser bastante más compleja.

A veces encontramos una pérdida que nunca terminó de elaborarse.

Otras veces aparece abandono, rechazo, miedo, culpa, vergüenza, una situación traumática o una emoción que durante mucho tiempo no pudo expresarse.

También puede aparecer una experiencia que la persona recuerda perfectamente, pero que nunca había podido procesar emocionalmente desde otro lugar.

Y muchas veces no encontramos una sola cosa.

Van apareciendo distintas capas.

Una experiencia conecta con otra.

Una emoción empieza a tener sentido dentro de una historia más amplia.

Algo que parecía secundario adquiere importancia.

Para mí, trabajar en profundidad significa justamente eso: no quedarnos solamente con la manifestación visible, sino explorar qué experiencias, emociones y significados pueden seguir participando de lo que la persona está viviendo hoy.

Lo importante no siempre es lo que ocurrió, sino cómo fue vivido

Esta idea para mí es fundamental.

No siempre aparece una experiencia extraordinaria o un gran trauma.

A veces surge algo que, visto desde la vida adulta, podría parecer pequeño.

Una separación.

Una discusión.

Una mirada.

Una frase.

Un momento de miedo.

La sensación de no haber sido escuchado.

La experiencia de sentirse solo cuando necesitaba protección.

Lo importante no siempre está en lo espectacular de lo ocurrido.

Está también en cómo esa experiencia fue vivida por la persona en ese momento.

Un niño no tiene la misma capacidad de comprender, contextualizar o regular emocionalmente una experiencia que un adulto.

Puede interpretar algo de una determinada manera.

Puede sentirse responsable.

Puede aprender a contener lo que siente.

Puede llegar a la conclusión de que tiene que ser fuerte, agradar, desconectarse, evitar, controlar o protegerse.

Muchas de esas respuestas pudieron tener sentido en ese momento.

El problema aparece cuando formas de protegernos que alguna vez fueron necesarias continúan funcionando años después, aunque nuestra vida haya cambiado.

¿Qué puede aparecer durante una regresión?

Cada proceso es diferente.

Durante una regresión pueden aparecer emociones, sensaciones físicas, imágenes, recuerdos claros o fragmentarios y experiencias que la propia persona no esperaba encontrar.

Pueden surgir escenas de infancia y vínculos importantes.

Momentos de miedo, abandono, culpa, rechazo, dolor o soledad.

Duelos y experiencias que quedaron emocionalmente abiertas.

También pueden aparecer contenidos relacionados con el embarazo, el nacimiento o el periodo intrauterino.

En algunos procesos surgen escenas que la persona experimenta o interpreta como pertenecientes a una vida pasada, además de experiencias simbólicas o transpersonales.

Cuando eso ocurre, no necesito imponer una explicación sobre lo que está apareciendo.

No necesito determinar durante la sesión si una experiencia ocurrió literalmente de esa manera.

Trabajo con la experiencia tal como se presenta.

Con lo que la persona siente.

Con lo que esa escena representa para ella.

Con las emociones que aparecen y con la relación que encuentra entre esa experiencia y aquello que estamos trabajando.

No es necesario creer en vidas pasadas para realizar Hipnosis Regresiva.

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No se trata de recordar por recordar

Encontrar una memoria no es el objetivo final de una regresión.

Recordar algo puede ser importante.

Comprender de dónde viene determinada emoción también.

Pero una memoria puede ser perfectamente conocida y seguir teniendo una carga emocional enorme.

Por eso, cuando aparece una experiencia significativa, el trabajo no termina ahí.

En realidad, ahí empieza otra parte del proceso.

¿Qué sintió esa persona?

¿Qué necesitaba en ese momento?

¿Qué interpretación hizo de lo que estaba ocurriendo?

¿Qué quedó pendiente?

¿Qué aprendió a hacer para protegerse?

¿Y qué de todo eso continúa vivo hoy?

La regresión no busca convertir la vida en una colección de recuerdos.

Busca abrir un espacio para trabajar con aquello que sigue teniendo una presencia emocional.

Comprender la función de aquello que hoy nos hace sufrir

Hay algo que considero muy importante cuando trabajamos en profundidad.

No todo lo que hoy genera sufrimiento nació necesariamente como un problema.

Muchas respuestas comenzaron como una forma de adaptación.

Una persona puede haber aprendido a no sentir demasiado porque sentir era abrumador.

Puede haber aprendido a no pedir porque pedir terminaba en frustración.

A controlar porque vivir en incertidumbre generaba miedo.

A desconectarse porque no sabía qué hacer con el dolor.

A complacer porque era una manera de mantener el vínculo.

Cuando entendemos esto, dejamos de mirar determinados patrones internos como si fueran simplemente algo defectuoso que hay que eliminar.

Podemos empezar a comprender para qué estuvieron ahí.

Y desde esa comprensión trabajar para que la persona pueda desarrollar otras maneras de responder que tengan más sentido en su vida actual.

Trabajar, integrar y liberar lo que quedó pendiente

Cuando aparece una experiencia significativa, la intención no es solamente observarla.

Trabajamos con ella.

A veces hay emociones que necesitan poder expresarse.

Tristeza.

Rabia.

Miedo.

Dolor.

Culpa.

Otras veces aparece algo que la persona necesita comprender desde el presente.

Algo que no podía comprender cuando ocurrió.

Puede necesitar decir aquello que nunca pudo decir.

Reconocer una necesidad.

Cerrar una experiencia.

Encontrarse con una parte de sí misma que quedó detenida emocionalmente en aquello que vivió.

La intención no es borrar el pasado.

Tampoco conseguir que una memoria deje de existir.

Es poder relacionarnos con ella desde otro lugar, procesar lo que todavía permanece abierto e integrar la experiencia de una manera diferente.

Para mí, ahí está una parte fundamental de la Hipnosis Regresiva.

No solamente recordar.

Explorar. Comprender. Intervenir. Integrar. Y cerrar.

El objetivo no es vivir permanentemente mirando hacia atrás

Trabajar con el pasado solamente tiene sentido si nos ayuda a vivir de otra manera en el presente.

Para mí, una regresión no debería convertirse en una búsqueda interminable de explicaciones.

El objetivo es que aquello que encontremos pueda ser trabajado e integrado.

Que la persona pueda comprenderse mejor.

Reconocer respuestas que antes parecían automáticas.

Relacionarse de una manera diferente con determinadas experiencias.

Recuperar recursos internos.

Y, cuando el proceso lo permite, empezar a tener un poco más de libertad frente a aquello que antes parecía gobernarla desde dentro.

La profundidad no está en llegar cada vez más lejos hacia el pasado.

Está en que lo que encontramos tenga un sentido terapéutico en la vida de la persona hoy.

¿Cómo trabajo el proceso?

Normalmente trabajo dentro de un proceso de cinco sesiones.

La primera sesión tiene un espacio importante de entrevista.

Antes de profundizar necesito conocer a la persona.

Comprender qué está viviendo, qué está ocurriendo hoy, qué experiencias importantes existen en su historia y qué quiere trabajar.

A partir de ahí comenzamos el trabajo hipnótico y regresivo.

Una sesión puede llevarnos hacia una determinada experiencia y la siguiente hacia algo completamente diferente.

A veces aparecen distintas capas de un mismo conflicto.

O algo que inicialmente parecía poco relevante empieza a adquirir mucho más sentido cuando avanzamos.

Por eso prefiero entender este trabajo como un proceso y no como una serie de regresiones aisladas.

Necesito que exista continuidad.

Que podamos observar qué aparece.

Trabajarlo.

Integrarlo.

Y ver qué va cambiando durante el proceso.

La Hipnosis Regresiva no reemplaza otros tratamientos para la depresión

No trabajo desde la idea de que una persona vaya a entrar en hipnosis y salir con toda su vida resuelta.

La depresión puede ser compleja.

Puede haber factores emocionales, psicológicos, relacionales, sociales, médicos y biológicos participando al mismo tiempo.

La Hipnosis Regresiva puede formar parte de un proceso terapéutico, pero no reemplaza la atención psicológica, psiquiátrica o médica cuando esta es necesaria.

Si una persona está tomando medicación prescrita, no debe suspenderla ni modificarla sin hablar con el profesional que la indicó.

Y si existe una depresión severa, una crisis aguda, riesgo de hacerse daño o ideación suicida, la prioridad es recibir atención profesional inmediata y adecuada para esa situación.

Para mí, trabajar con responsabilidad también significa reconocer los límites del método y entender cuándo es necesario trabajar de manera complementaria con otros profesionales.

regresión a la infancia

¿Para quién puede tener sentido este tipo de trabajo?

Hay personas que llegan a la Hipnosis Regresiva después de haber comprendido muchas cosas racionalmente.

Han pensado.

Han hablado.

Han leído.

Han intentado entender su historia.

Y aun así sienten que existe algo emocionalmente más profundo que continúa activo.

En esos casos, el trabajo regresivo puede ofrecer otra forma de aproximarse a la experiencia.

No porque pensar o hablar no sean importantes.

Sino porque a veces comprender algo intelectualmente y procesarlo emocionalmente son dos cosas diferentes.

Preguntas frecuentes

No.

Puede aparecer una experiencia traumática, pero también una pérdida, una emoción, una sensación corporal, una memoria aparentemente pequeña o un tema que quedó pendiente.

No parto buscando obligatoriamente un trauma.

Trabajo con aquello que vaya apareciendo y que tenga sentido dentro del proceso.

No.

Algunas personas tienen imágenes muy claras.

Otras trabajan principalmente desde emociones, sensaciones, percepciones internas o recuerdos fragmentarios.

No es necesario “ver” una escena perfectamente para poder realizar un proceso regresivo.

No necesitamos resolverlo inmediatamente.

En hipnosis pueden aparecer recuerdos, imágenes, asociaciones y experiencias subjetivas que no siempre pueden verificarse históricamente.

Por eso no parto asumiendo que todo lo que emerge constituye un recuerdo literal.

Podemos trabajar con lo que esa experiencia moviliza emocionalmente sin convertirla en una afirmación sobre hechos que no podemos comprobar.

No.

Durante una regresión pueden aparecer escenas que algunas personas experimentan o interpretan como vidas pasadas.

Podemos trabajar con lo que aparece y con su significado emocional sin necesidad de adoptar una creencia determinada.

Estar tomando medicación no significa por sí solo que no pueda realizarse un trabajo complementario.

Cada caso debe evaluarse individualmente.

La medicación prescrita no debe suspenderse ni modificarse sin consultar al profesional que la indicó.

Trabajar en profundidad para poder vivir de otra manera en el presente

No creo que toda depresión pueda explicarse por una sola causa.

Tampoco creo que encontrar una memoria determinada resuelva automáticamente lo que una persona está viviendo.

Para mí, el sentido del trabajo regresivo es otro.

Es crear un espacio donde podamos acercarnos a aquello que sigue emocionalmente activo.

Comprenderlo.

Trabajarlo.

Integrarlo.

Y permitir que experiencias que forman parte de nuestra historia no tengan que seguir viviéndose exactamente de la misma manera en nuestro presente.

Ese es, para mí, el sentido de trabajar con Hipnosis Regresiva.

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